Ironia, laxitud, mente atónita

lunes, 1 de febrero de 2016

Nietzsche y la locura


"QUIEN CON MONSTRUOS LUCHA CUIDE DE CONVERTIRSE A SU VEZ EN MONSTRUO" 

"Friedrich Nietzsche sale de su casa. En la estación de coches, ve (o cree ver) un pobre caballo maltratado con saña por su cochero. De pronto se abalanza sobre el cuello del animal y lo abraza llorando, antes de derrumbarse, presa de un ataque de aplopejía.
Su casero, Davide Fino, lo recoge en la calle y consigue llevárselo a casa. Nietszche permanece inmóvil y mudo, tumbado durante horas y horas en el canapé.
Durante los días que siguen, se lanza sobre el piano. Y lo que sale por la ventana de la pequeña habitación es música que podríamos calificar con propiedad de "espantosa". Gritos, cánticos y los más variados monólogos funestos se mezclan con los acordes arrastrados y disonantes.
Nietzche tiene cuarenta y cuatro años. Está definitivamente loco."


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